miércoles, 25 de marzo de 2015

PROVERBIOS, RECONOCIENDO A DIOS EN TODOS NUESTROS CAMINOS


 ¿Quién no se equivoca  antes de tomar una decisión? Y todo por no ir delante de Dios J.  Simplemente mi naturaleza me invita a tomar la decisión errónea, y es entonces cuando veo como mi camino, sin duda esta “chueco”, “desviado”. Después me encuentro pensando, ¿Cómo me atreví a hacer esto o aquello “si solo hubiera decidido” o “hubiera dicho”.  Esto es porque me apoye en mi propia prudencia.

 

“Fíate de Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia” Proverbios 3:5

¿Cuántas veces no nos apoyamos en nuestra propia prudencia?, existe un peligro del que la Biblia advierte; si nos apoyamos en nuestra prudencia vendrán consecuencias, malas consecuencias. Pero proverbios nos advierte que reconozcamos a Dios en “todo” y es la única forma de quitarnos “problemas” producto de no haberle consultado! Pienso en Josué quien por no consultar a Dios en lo referente a los gabaonitas, provoco que estos fueran espinas en los costados del pueblo y dolor y quebranto para él.

Dios en su misericordia; por supuesto que perdona nuestras malas decisiones, cuando, aunque sea tarde, venimos a El y clamamos, eso es lo que nuestro bondadoso Padre espera, El se encarga de enderezar nuestro camino “desviado” y nos da uno de rectitud.

“Reconócelo  en todos tus caminos, Y El enderezara tus veredas” Proverbios 3:6

Aun el apóstol Pablo en su Carta a los Romanos 12:16 toco este punto,

Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seas sabios en vuestra propia opinión.

Este versículo nos habla de dejar el orgullo y la altivez de nuestro corazón, no buscando nuestro propio beneficio. Sino liberarnos de toda superioridad frente a los demás, y por supuesto frente a Dios.

Una hermana me decía, que ella antes de tomar una decisión, tomaba unos segundo o minutos antes, aunque fuera para recordar a las mujeres de la Biblia, ella no solo venia a su esposo a consultarle (si en ese momento estaba), sino que iba delante de Dios, las veces que ella había tomado una decisión o hecho algo  sin consultar, no siempre era bendecida.

Dios conoce nuestro corazón cambiante, nosotras somos emocionales, pero esa emociones debemos llevarlas ante Dios, en mi caminar con El Señor me he encontrado con mujeres, que simplemente no han querido hacer una amistad conmigo, mujeres que creía piadosas y sabias, donde en algún momento quise buscar un consejo para mis escritos, y amistad para mi vida o simplemente cuando me han invitado a compartir, deseaba un consejo que me pudiera ayudar y simplemente descubrí que ya no estaban dispuestas.

Pienso en ellas y me doy cuenta que están regidas por su prudencia, y no guiadas de la mano de Dios, sin embargo me anima a permanecer de rodillas para nunca tener un corazón altivo, y que mi prudencia permanezca en el Señor.

Asi que amiga, todas nos hemos equivocado, vienen a nuestra cabeza preguntas de “porque”, si hasta este momento te has apoyado en tu propia prudencia es hora de reconocer a Dios en todos tus caminos, esto aligerara nuestra carga y nuestros caminos estarán rectos, siempre reconociendo la voluntad de Dios, que, recordemos es agradable y perfecta.

No solo tendremos un corazón alegre, sino que además permanecerá gozoso ante toda situación. Porque sabremos que antes de todo habremos ido a pedir sabiduría a nuestro Padre celestial.

¿Te animas a orar por ello?

“Padre, se que hasta ahora me apoyado en mi propia prudencia, que talvez mis desiciones han sido tomadas en mi propia prudencia, talvez he creído que estoy haciendo lo correcto, y en mi corazón no hay mas que altivez de espíritu, hoy me rindo a ti, entregándote cada decisión y cada palabra que sale de mi boca, para que Tu, Señor enderezes lo que he hecho mal hasta este dia, ayudame a reconocerte en todas mis desiciones, porque de esa manera sabre, que te encargaras de mi y traerás bendición. A lo mejor mis decisiones no son ilícitas, pero puedo tener la seguridad de que si voy a ti y pido consejo a alguien mas, guiaran mis pasos por sendas de rectitud”; En el nombre, que es sobretodo nombre Amen.

Al único y Sabio Dios

Jess Morgan

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