viernes, 26 de septiembre de 2014

LA MUJER DEL FRASCO DE ALABASTRO, MUJER DE HONOR


LA MUJER DEL FRASCO DE ALABASTRO, MUJER DE HONOR

En la Biblia encontramos historias de mujeres que nos hablan de su fe en Dios, cada una tiene un relato especial, asombroso y único; como es el caso de esta mujer, la del frasco de alabastro con perfume, que leemos en el Evangelio de Lucas Capítulo 7 versículos del 36 al 50:

“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;  y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume…”

Pudiéramos decir muchas cosas de esta mujer, posiblemente involucrada en negocios inmorales, o infiel a su esposo, Etc. La Biblia no lo especifica, lo que si está claro es que era una mujer pecadora y es segurísimo que estaba atravesando por muchas situaciones en su vida, algo la llevó a hacer lo que hacía y por eso era conocida en el lugar. Posiblemente una mujer sola y sin ninguna dicha, que opto por algún trabajo deshonroso.

Sin duda que no era feliz, sabía que era una mujer etiquetada como “pecadora”! Y no era para estar orgullosa. Todo lo contrario a lo que hoy el mundo enseña a muchas mujeres, a vivir como pecadoras y a estar orgullosas de eso y sentirse “liberadas” en un mundo moderno, en donde lo inmoral ya no es un pecado, sino una “forma de vivir” de acuerdo a los tiempos. No era así en aquella época, esta mujer era rechazada y menospreciada por lo que hacía! No era aceptada por la sociedad y a pesar de todo eso ella continuaba “pecando”.

Ya no estaba de acuerdo con lo que practicaba… Había dolor en su corazón y lloraba en la oscuridad de su habitación sintiéndose vacía y sola. Lamentablemente nadie conocía esa parte de su historia.

No sabemos desde que tiempo ella empezó a hacer conocida como una “mujer pecadora”, lo que sí sabemos es que Dios la conocía y tenía preparado para ella un encuentro muy especial, que pondría fin a su sufrimiento, desprecio y soledad.

Me imagino que ella anhelaba conocer aquel hombre del que todos hablaban y testificaban milagros! Cuantas veces tal vez trató de acercarse y se lo  impidieron… Posiblemente ella seguía a Jesús a algunos lugares con el fin de tenerlo cerca! Su corazón desmayaba por ese amor y piedad que solo podía encontrar a los pies del Maestro. Muchas veces ella lo observó hacer algún milagro y en su interior ardía por ser liberada de su carga y encontrarse con la mirada de Jesús y ser perdonada!
 

A continuación te muestro tres razones por la que es “Una mujer de honor”:

1. POR SU FE:

La cual fue más allá del temor, y no le importo entrar a la casa de aquel fariseo. Inmediatamente lagrimas brotaron de sus ojos encontrando en los pies de Jesús un refugió. Fueron tantas sus lágrimas que con ellas pudo lavar sus pies y quitar de ellos el polvo! Y por si fuera poco los enjugaba con su abundante y larga cabellera. Derramando en ellos al final el caro perfume!

“Jesús conociendo los pensamientos del fariseo le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies…”

2. RECONOCIO EL PODER DE JESUS PARA PERDONAR SUS PECADOS:

Jesús supo cuanto amor había en esta mujer! Reconoció su corazón sincero y arrepentido de sus pecados y que había reconocido en su interior su necesidad de perdón, anhelando así un nuevo comienzo… una nueva vida.

Jesús le perdonó y reconoció su fe.

3. JESUS VALORO SU AMOR:
“…Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.”
Sabes que no hay pecado que Dios no pueda perdonar? No importa el tamaño o la magnitud que tú misma le des… Hay perdón para ti!
Ven a Jesús con tus cargas y sufrimientos. No des lugar a las dudas y los temores. Tal y como esta mujer pecadora fue a Jesús, acude tu a Él! No te consumas y no tengas pena de ti. Si sabes que has pecado, estas arrepentida y sabes que necesitas ser perdonada, entonces levántate, lava tus lágrimas y acércate a una comunidad de fe donde seas recibida y guiada.
Jesús te llama y te espera porque conoce tu corazón, Su Palabra dice en Apocalipsis 3:20, “He aquí, yo estoy A LA PUERTA y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” 
El te dará un nuevo comienzo y una nueva vida!
Yissell
 
 
 
 
 

No hay comentarios.: